Servicio de estudios: Colaboraciones
08-07-2024

EUROPA, UNA VEZ MÁS, SIGUIENDO LA ESTELA DE EE. UU.

Guillermo Serrano. Diari de Tarragona.

Durante esta semana, Sintra ha sido el escenario del foro de banqueros centrales organizado por el Banco Central Europeo (BCE), conocido como el "Jackson Hole europeo". La ciudad portuguesa ha reunido a los principales banqueros centrales del mundo; figuras de renombre, como Christine Lagarde, presidenta del BCE, y Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, han asistido para discutir temas de política monetaria en un contexto de transformación.
Los recientes datos de inflación han permitido un tono más distendido en las reuniones, con intervenciones salpicadas de humor y una visión más optimista sobre el futuro monetario. Lagarde y Powell han aprovechado para subrayar la mejora en el proceso de desinflación que están experimentando sus economías, acercándose así al objetivo del 2%.

El foro ha sido un espacio propicio para que los líderes monetarios compartan sus perspectivas. Lagarde ha destacado que, si las tendencias continúan siendo favorables, podría abrirse la puerta a una relajación más acentuada de las políticas monetarias. Aunque los expertos no prevén grandes cambios en la senda actual de recortes, ya que los líderes han insistido en la necesidad de "mayor confianza" antes de reducir los tipos, aumenta la posibilidad de una acción en septiembre.

A lo largo de los últimos meses, Lagarde ha sido cuestionada repetidamente sobre si su actuación estaría influenciada por las decisiones de la FED. En cada ocasión, ha negado esta posibilidad, aunque con variada seguridad. No obstante, las circunstancias podrían hacer innecesario poner a prueba estas declaraciones si ambos bancos centrales coinciden en la dirección de sus políticas.

La relación entre las decisiones monetarias de Estados Unidos y Europa ha sido un tema recurrente. Si bien Lagarde ha mantenido una postura firme en cuanto a la independencia del BCE, la realidad es que las políticas de la FED tienen un impacto significativo a nivel global y por lo general es quien marca la dirección en Europa. Si se confirma la tendencia a la baja de la inflación en EE. UU. y la zona euro sigue el mismo camino, ambas autoridades podrían proceder conjuntamente a la relajación monetaria. Una coordinación en este sentido no solo fortalecería la confianza de los inversores, sino que también podría estabilizar las expectativas económicas a largo plazo, favoreciendo un entorno global más predecible.

Los temas de sostenibilidad y digitalización también han sido discutidos, ya que ambos aspectos juegan un papel crucial en la configuración de las políticas económicas del futuro. Lagarde ha subrayado la importancia de integrar consideraciones ambientales en la política monetaria, un enfoque que podría diferenciar al BCE de otros bancos centrales y que sin duda alguna supondría un freno al crecimiento de Europa ya que dichos aspectos apenas tienen relevancia en geografías como China, India o EE. UU. que son los actuales motores de crecimiento mundial.

En resumen, el foro de Sintra ha demostrado una vez más que, aunque Europa sigue la estela de EE. UU. en muchos aspectos, también busca trazar su propio camino en el complejo panorama de la política monetaria global. La interacción y el intercambio de ideas entre los líderes de ambos lados del Atlántico son esenciales para enfrentar los desafíos económicos del futuro. La posibilidad de una relajación monetaria coordinada sería una señal poderosa de que, en un mundo interconectado, las respuestas a los problemas económicos deben ser igualmente globales y colaborativas.

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